
Para desarrollar esta pincelada de idea me ayudaré de un amigo ficticio llamado Óscar. Óscar de joven era alegre y quizás un poco soñador. Esperaba cambiar el mundo a su manera. Pero a sus 40 años de edad se encontraba viviendo del cuento: teniendo un trabajo de poco tiempo pero medianamente respetable, algo de dinero (suficiente para dormir, comer y viajar un poquito) y sin problemas. Óscar estaba en el límite contrario al de salvar o mejorar al mundo. Eso sí: estaba rodeado de gente acomodada que le invitaban a fiestas, hijos de ricos, snobismo estúpido, pero un buen rollo y mucho pelotear a quién era conveniente. La vida de Óscar es de manual, con las respuestas ideales para saber cómo comportarse. El idealismo es estar en la actitud matemáticamente acertada para vivir del cuento. Óscar es así feliz y de otra forma hubiera sido un desgraciado, aunque vivo.
3 comentarios
JJ -
jgarcia -
Realmente un post singular.
Mucha suerte con tu weblog.
Misósofos -
Me parecen patéticas las personsa que sólo buscan vivir cómodamente, y lo peor es que incluso se acaban creyendo que son felices y ello les impide serlo alguna vez realmente.