El beso eterno. Los dos señores mandones de la felicidad, y la niña.

Por un lado está el señor número 1 que llamaremos estable. Este señor manda que seas políticamente correcto, una familia modelo, un trabajo normalito, un sueldo, una hipoteca tipo, ir a fiestas sociales tradicionales, pasar desapercibido,...
Por otro lado está el señor número 2, que llamaremos el inestable. Éste manda que seas creativo, insolente, que dejes constancia en este mundo siendo alguien, que seas diferente, que seas original,...
Claro está que los dos son algo incompatibles, y la felicidad nace de ellos. Por ello puede que la niña protagonista de este minicuento que les paso a contar de pronto pase de uno a otro y dice por la mañana "Ya no voy a la escuela, ya no voy al trabajo y rompo las reglas".
Tema muy espinoso, a nos ser que estos dos hombres se den un beso eterno y se casen..., mala está la cosa.
Hay que conjugarlos y así somos felices. Controlarlos, no como ella, que se mueve entre ellos como los señores se antojan, porque son sus violadores.
J. J.
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